9 sorprendentes cosas que tienes que saber sobre la historia de la ciencia forense

Argentina, 28 de Agosto de 2015
Nota: curiosidades.batanga.com

La historia de la administración de justicia está llena de injusticias. Personas condenadas con pruebas circunstanciales, que no resistirían una mínima confrontación con los métodos forenses actuales que seguramente ves con frecuencia en los seriales de televisión.


Te invitamos a hacer un corto paseo en el que veremos 9 sorprendentes cosas que tienes que saber o recordar sobre la historia de la ciencia forense.


9. La primera herramienta forense fue la lógica

Durante mucho tiempo, tener buena o mala fama podía ser la diferencia entre la libertad o la cárcel. Si tenías mala reputación, a veces bastaba con que el verdadero delincuente dejara una colilla del tabaco que fumabas en la escena delictiva y rentara un testigo en tu contra, para meterte en problemas. La resolución de los crímenes dependía más de la sagacidad del detective que de las pruebas dejadas por el criminal, la mayoría de las cuales ni siquiera eran reconocidas. Las huellas de los zapatos ayudaban, pero no mucho, porque había pocos tipos de suelas. Auguste Dupin, Sherlock Holmes y los grandes detectives de la ficción (y de la realidad) resolvían sus casos a fuerza de lógica.


8. La balística forense

Las ánimas de las armas de fuego dejan huellas únicas en los proyectiles por ellas disparados. Cientos de miles de crímenes han sido resueltos comparando estas impresiones, pero es necesario encontrar el arma asesina para disparar una bala y cotejarla con la extraída de la víctima. Curiosamente, el primer caso resuelto acreditado a la balística forense no siguió exactamente este procedimiento. En el siglo XIX mucha gente se fabricaba sus propias balas en moldes donde se vertía plomo derretido. En 1835 hubo un crimen en Londres y el avispado policía Henry Goddard notó que la bala sacada del cadáver tenía un pequeño resalto, tomando nota mental del hallazgo. Tuvo un golpe de suerte. Como los sospechosos no eran muchos, en la visita que hizo a uno de ellos, encontró el molde para hacer las balas, fijándose en un pequeño hueco que parecía coincidir con la protuberancia del proyectil. Fabricó su propia bala de prueba y caso cerrado. El asesino confesó.



Las huellas dactilares

Desde la antigüedad, en China y Babilonia, ya se sospechaba que las impresiones de las huellas dactilares eran únicas, pero no había manera de probarlo. Mucha gente firmaba sus contratos con la huella para hacerlos más auténticos, sin imaginar que serían absolutamente exclusivos. El inventor de la huella dactilar como prueba forense fue el argentino de origen croata Juan Vucetich, a finales del siglo XIX. El 01 de septiembre de 1891, Vucetich elaboró el primer banco de huellas digitales de la historia, cuando fichó a 23 procesados en la policía de Buenos Aires. Por ello en esa fecha se celebra el Día Mundial de la Dactiloscopia.


6. El primer condenado por las huellas digitales

El 29 de junio de 1892, la ciudad argentina de Necochea fue sacudida por el degollamiento de un niño de 6 años y una niña de 4. La madre de los niños, Francisca Rojas, apareció herida y golpeada y acusó del crimen a su vecino Ramón Velázquez. Varios indicios apuntaban a que Velázquez era inocente. Como era usual en la época, Velázquez fue torturado, pero no confesó. Para su fortuna, en la escena fue encontrada una huella ensangrentada. Al ser comparada con las impresiones digitales de Francisca y Ramón, se estableció que pertenecía a la madre y asesina de los niños.


5. El retrato hablado o retrato robot

Para un retrato hablado aceptable se requiere un competente dibujante y un buen observador. Muchos retratos robot son francamente descorazonadores, pero frecuentemente son la única manera de tener una idea de la apariencia de un criminal. El primer caso relevante resuelto mediante un retrato hablado se produjo en 1930 en Alemania. Peter Kürten, un asesino en serie conocido como «El Vampiro de Dusseldorf», atacó salvajemente a una empleada doméstica, a la que creyó dejar muerta. La chica pudo hacer una buena descripción gráfica de su agresor y Kurten se asustó al ver su retrato en todas partes. Fue capturado y guillotinado en Colonia en 1931.


4. Viendo lo que los ojos no pueden ver

Primero el microscopio clásico y a partir de los años 1930 el microscopio electrónico. Un criminalista encuentra en la escena un extraño pelo. Al ponerlo en el microscopio y compararlo con la base de datos de pelambres, resulta ser de un simio que solo habita en El Congo. Uno de los sospechosos trabaja en el zoo alimentado a los monos, donde «casualmente» hay un ejemplar del simio congoleño. En condiciones normales, la probabilidad de que no sea el asesino es infinitesimalmente despreciable. ¡Cuidado! Las técnicas forenses han progresado, pero los abogados no se han quedado dormidos. ¡Alguien plantó los pelos para inculpar a mi cliente! ¡Y quizá tenga razón!


3. El impacto del computador

El computador lo cambió todo. Los retratos hablados se hacen por computadoras y se cuenta con cientos de millones de rostros registrados en fotografías. Las bases de datos de huellas dactilares y de proyectiles utilizados en la comisión de delitos permiten rápidas comparaciones. Los fabricantes de zapatos y de neumáticos para coches, camiones, motos y todo bicho con ruedas, envían el diseño de sus nuevos modelos para mantener actualizada la base de datos de huellas de medios de transporte. Adicionalmente, por las huellas que dejas con tus zapatos es posible saber si tienes una pierna más corta que otra o si padeces de una lesión que te obliga a caminar de una forma peculiar. Nadie sabía que tenías esa lesión, o al menos eso creías tú. En una base de datos médicos encontraron que hace diez años te hiciste una operación que ni mandada a hacer para tu modo de caminar. La confabulación de varias bases de datos te han dejado a las puertas del calabozo. Gracias al computador.



2. El espectrómetro de masas

La espectrometría de masas se inició a finales del siglo XIX y su desarrollo ha aportado Premios Nobel en los siglos XX y XXI. Permite establecer con absoluta precisión la composición química de una muestra. Qué elementos químicos están presentes y en qué cantidades. Si en la escena se encuentra un polvito con una altísima concentración de calcio y en una muestra del polvo de los zapatos de un sospechoso hay la misma cantidad ¡malas noticias para el hombre! Las consecuencias de ir a cometer el crimen después de salir del trabajo en una marmolería.


1. El campeón es el ADN

El descubrimiento de la estructura tridimensional del ADN, la conocida «doble hélice» se produjo en 1953 y les valió al británico Francis Harry Compton Crick y al estadounidense James Watson el Premio Nobel de Medicina de 1962. En 1984, el británico Alec Jeffreys descubrió la «huella genética», que permite relacionar a los seres vivos con los tejidos biológicos hallados en escenas de crímenes, mediante algo único e individual: el ADN. Es quizá el mayor avance de la criminalística del siglo XX. Desde entonces, prácticamente ningún episodio de una serie policial de TV deja de utilizar el ADN para identificar al asesino o para descartar a un sospechoso. En 1988, el británico Colin Pitchfork se convirtió en el primer criminal de la historia condenado por ADN, tras asesinar a una niña en 1983. Pero ¡cuidado! ¡No fui yo, fue mi hermano! Los gemelos idénticos tienen el mismo ADN.

¿Qué te han parecido estas cosas que tienes que saber o recordar sobre la historia de la ciencia forense? ¿Añadirías alguna otra?

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