Malvinas: Una Historia de un Combatiente contada para los amigos de nuestro blog.

Argentina, 24 de Septiembre de 2015
Nota: R.J.A. y A.E.C.

Como una herida abierta a flor de piel, quedaron los relatos de combatientes de la guerra en Malvinas, que estuvieron hace más de 30 años en el conflicto de Argentina y Reino Unido en el Atlántico Sur.


En los cuatro años interactuando con nuestra comunidad civil y policial, hoy nos topamos con una de tantas historias o vivencias que comparten nuestros compañeros, colegas y/o amigos. En especial compartimos esta... En la que un combatiente eligió este espacio informativo, para aliviar sus penas de su Historia que tuvo como experiencia en la Guerra de Malvinas. 


He aquí, que el Oficial A. Camus y R. Azor de la Policía de Mendoza, hacen que cobre vida esta breve Historia del conflicto en el Atlántico Sur, con sus fotos y la carta abierta de un patriota que hizo soberanía en la Isla Soledad, Malvinas 1982. 

RESEÑA: Los efectivos británicos desembarcaron en Malvinas el 21 de mayo de 1982, en su ofensiva para aplastar la supuesta "invasión" argentina del 2 de abril. Lo hicieron al oeste de la Isla Soledad, que se ubicada al este del archipiélago, y marcharon dos kilómetros entre montañas, piedras y turba, para encontrarse con la resistencia argentina.

Allí, en los montes Kent, Harriett, Dos Hermanas y Longdon, se desarrollaron los más intensos combates, que finalizarían con el rendimiento de argentina el 14 de junio.


Fueron, hicieron Soberanía nuestros Patriotas, y regresaron para nunca ser recibidos como tal.




Los últimos tres días del conflicto fueron los más sangrientos, más inciertos y más terribles de toda la guerra.  

El avance británico final, empezó en la noche del 11 y la mañana del 12 de junio, para dominar las alturas que rodean al Puerto Argentino: Monte Kent, Monte Harriet, Dos Hermanas, Tumbledown, Monte Longdon. 

El alto mando inglés calculaba que a las tropas argentinas se les habían terminado las raciones frescas el 10 de junio, revela el historiador Lawrence Freedman en su libro "The Official History of the Falklands Campaign" "había versiones que indicaban que no contaban con pan desde hacía un mes y que muchos soldados argentinos padecían deficiencia de proteínas, desnutrición avanzada y comienzos de problemas psiquiátricos graves".

La mañana del 12 de junio unos cuatro mil quinientos soldados ingleses atacaron Monte Longdon y Monte Harriet. Las posibilidades de ataque a los británicos por parte de la Fuerza Aérea Argentina eran cada vez más difíciles.

Los británicos también tenían problemas de abastecimiento. Al mando de la flota naval, el almirante John "Sandy" Woodward empezaba a notar la escasez de barcos y de municiones.  
El 12 de junio, el Arrow y el Active dispararon ciento ochenta y seis andanadas contra objetivos argentinos en Moody Brock, no muy lejos del que había sido el cuartel de los marines británicos y a Sapper Hill, la última colina antes de Puerto Argentino.

Para a esas horas la lucha no era ni naval ni aérea. Era por tierra. Los Guardias Escoceses asumieron la misión de tomar Tumbledown junto a las unidades Gurkhas. Se toparon con una resistencia feroz y violentísima del Batallón de Infantería de Marina 5 conformado en un setenta y cinco por ciento por conscriptos. (ver: "Yo creo..."

En su diario, el general inglés John Kiszley escribió: "El enemigo (por el BIM 5) estaba bien colocado y esperó a que estuviéramos a cien metros de distancia para abrir fuego con todo lo que tenía. Los dos pelotones de avanzada estaban detenidos, y cada vez que avanzaban sufrían bajas. No podíamos imponernos. Al contrario de lo que se esperaba, el enemigo estaba en pie y luchaba".


En Monte Longdon, en la noche del 13 al 14 de junio, las tropas del Regimiento 7 de Infantería de La Plata también se trenzaron en una batalla feroz con las tropas británicas, que en muchos casos, como en Tumbledown, llegó a la lucha cuerpo a cuerpo. Las fuerzas británicas usaron "un intenso bombardeo con todas las armas disponibles" y poco a poco el avance hacia Puerto Argentino se hizo incontenible.


Al amanecer del 14 de junio, la primera avanzada británica llegó a las inmediaciones de la capital malvinense, junto con una intensa nevada. El General Moore instó al general Mario Menéndez a rendirse "sin involucrar al gobierno argentino" y le dijo lo que Menéndez ya sabía: la resistencia sólo podía aumentar las bajas.

Lo demás es historia conocida...


No solo se quedaron con el trauma de la guerra, sino con el silencio del olvido de un pueblo dolido; 649 argentinos murieron para darle 100 años de oportunidades, para que las Islas Malvinas vuelvan ser argentina con diplomacia


La Carta por: JUAN ANTONIO BARROSO excombatiente de Malvinas (1982 Regimiento 6 de infantería - Cabo de la Compañía “B”).

*La misma fue modificada para una fácil lectura, respetando al escritor dentro su vivencia compartida

Querido amigo Esteban, hace tiempo que quiero contarte algo sobre lo que sucedió esa noche del 12 de junio cuando nos atacaron los ingleses y se replegaba la compañía de Infantería "B".

Usted sabe que yo estaba con el mortero de 81mm, quizás esto le parezca una novedad, pero bueno… pasaron los años y se lo tengo que contar:

Para mí ha sido muy difícil vivir con esto, y peor es no borrar de mi memoria a los muertos y la retirada de mis compañeros. No voy a olvidar nunca cuando se replegaba la compañía y tome la posición de combate a los gritos diciendo que: ¡Yo no me voy!..., me quede esperando ordenes, no me iba a retirar cuando teníamos tantas municiones para tirar, y entre el combate se escuchaban gritos de los soldados argentinos y el apoyo de fuego de Irigoitia con otros grupos militares. Hasta que llegó mi jefe de sección a buscarme...


Me llama y me dice:

-Barroso, Barroso!!! Vamos!!!
 

-Yo le contesto, a dónde? 

-Con la compañía.


-Yo no me voy, quiero tirar. 


-Entonces él me manifiesta: usted cumple la orden que le doy!.
 

Le dije: la orden que usted me da me la pasó por las pelotas y me amenazó con meterme preso cuando llegáramos al continente.

- Le meto 3 días de arresto.


 -Métame 50 también si quiere, yo voy a tirar. 


Estábamos discutiendo y llegó el subteniente “Franco” y me pregunta:
 

-Que pasa Barroso?

-Este no quiere que tire.


Él le dijo a mi jefe porque no lo deja tirar.
 

-Es que lo van a matar si tira.

Al instante le conteste: Que mierda le importa si me matan, yo quiero tirar, no escucha los gritos de nuestros soldados pidiendo el apoyo de fuego.


-El me contesto: usted sálvese, y deje que los demás se salven como puedan.  


Estaba como loco, porque escuchaba los gritos de mis compañeros y del soldado “Guanes”.
 

-Entonces el joven Oficial Franco me dice: usted quiere tirar…
 

-“Tire barroso” “tire barroso, que yo lo voy a defender.
 

Discutí feo con mi jefe de sección, hasta que llegó el soldado “Romero Javier” quien era de mi grupo, y me manifestó:
 

-Que pasa mi cabo?.
 

-Le digo te animas a tirar?
 

-Si mi cabo, yo lo acompaño.
 

Saltamos los dos a donde estaba el mortero, ocupando posición, y preparamos dos cajones de proyectiles españoles en instantáneos, listos para tirar. 

Comenzamos hacer fuego en dirección a Monte KEN donde venía avanzando el enemigo y nuestros compañeros estaban muriendo. Tirábamos un tiro y regulaba las manivelas mientras nuestros soldados intentaban llegar a la parte alta de la montaña. Seguíamos tirando, hasta que abrace el tubo del mortero con mis brazos, para moverlo de un lado a otro, según el ángulo que necesitábamos para defender la posición de retirada.
 

Tiramos y tiramos para todos lados, tratando de cometer el menor error y salvar la mayor cantidad de vidas, recuerdo que el fuste me rebotaba en mi brazo, no sentía nada, nada me importaba, solo quería que mis compañeros llegaran. 

El enemigo hizo una pausa por un instante, ellos subieron a la montaña, complete los doce tiros y le grite al soldado Romero que desarmáramos el mortero. Hoy sigo escuchando en mis oídos los gritos del Subteniente Franco, que me decía:
 

-"Vamos Barroso, esos son huevos, mierda"...

Esas palabras me quedaron para siempre, después de desarmar el mortero, alcanzamos a cubrirnos, se venía el infierno, habían detectado la posición y nos dispararon con todo lo que tenían. Lo único que alcance a decir a los soldados que estaban en la posición, fue:
 

-“Tápensen bien fuerte los oídos y abran grande la boca”.
 

Comenzó el fuego de la artillería, la pesadilla se desato, los proyectiles caían encima y alrededor de la posición, parecía que mi cabeza explotaba y mi pecho se partía, donde me manifesté:
 

-“Hasta acá llegamos, de esta no salimos”. 

Sufrimos todo el cañoneo de la artillería, hasta que se silenciaron, ahí pudimos abrazarnos por la divina gracia de Dios...


https://www.facebook.com/juanantonio.barroso.7

*Bueno…, esto lo sabían muy pocos de mis compañeros, mi jefe, el  Sub-Tte. Franco y el soldado Romero, ellos fueron testigos de esta acción, quizás usted mi Coronel hoy se entera de esto, jamás nadie dijo nada, pero por respeto lo lleve en silencio hasta hoy...



Gracias al Suboficial Don Antonio Barroso y al Soldado Don Javier Romero por hacernos parte de su historia vivida en Malvinas, para nosotros es un orgullo tenerlos como héroes de la patria en vida, para animar y alentar a todos nuestros camaradas policías, que a diario estan librando esta guerra interna contra la corrupción, el poder y la delincuencia... 

Los Saluda atentamente los Administradores del blog Bomberos San Rafael, el Oficial Adrián Camus y el Oficial Azor Raúl de la Policía de Mendoza-Argentina. Haciendo extensivo el saludo a nuestros compañeros de trabajo que son excombatientes, héroes que con su experiencia y humildad, forjaron nuestra carrera, simplemente compartiendo un mate, una charla o una mirada.-

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