El día que Argentina invadió California de Norte América…

24 de Marzo de 2013
Nota Varios y R.J.A.

Mucho es sabido por hispano-parlantes del proceso de independencia de América Latina, que abarcó desde la Península de California  hasta el Río de la Plata. Pero pocos es sabido el episodio que ocurrió en el lugar antes dicho, California. 

Ocurrió entre el 24 y el 29 de noviembre de 1818, cuando el capitán Hipólito Bouchard tomó la pequeña fortaleza de Monterey, entre las entonces jóvenes ciudades de San Francisco y Los Angeles, en lo que aún era territorio de la corona española, en guerra contra las Provincias Unidas del Río de la Plata. 

Para 1818 las costas de California fue sorprendida por una flota de bandera Argentina, compuesta por franceses, ingleses, malayos y hawaianos, comandada por Hipólito Bouchard, militar y corsario de origen francés, casi desconocido para todos, pero su sueño independentista se hizo notar en todo el mundo. Historia que desconocemos en nuestras aulas, pero ahora con detalle empezamos a narrarla... 


California "en manos argentinas"
Bouchard se reunió con sus oficiales para diseñar el plan de ataque. El oficial Corney ya había estado en dos oportunidades en San Carlos de Monterrey (capital de la Alta California, por aquellos tiempos colonia española), por lo que conocía la profundidad de la bahía. Se determinó utilizar para el ataque la corbeta Santa Rosa o Chacabuco, ya que el gran calado de la fragata La Argentina podía producir que esa embarcación encallase, y se concentró allí la tropa de desembarco. La fragata tuvo que echar al agua varios botes para que la remolcaran lejos del alcance de la artillería española. Una vez remolcada, Bouchard envió hacia la Santa Rosa al capitán Sheppard junto a 200 hombres armados con fusiles y lanzas.

La corbeta Santa Rosa, al mando del oficial Sheppard, ancló a las doce de la noche en las cercanías del fuerte. Debido al cansancio que sufrían los hombres, tras remolcar la fragata y remar hacia la corbeta, Sheppard decidió no atacar de noche. Con la primera luz del día descubrió que había anclado demasiado cerca de la costa, y que a pocos metros se encontraban la artillería española lista para atacarlos. El capitán decidió abrir fuego, pero tras quince minutos de combate la corbeta debió rendirse. Desde la fragata, Bouchard vio cómo sus hombres eran derrotados, pero también observó que los españoles no intentaron apoderarse de la Santa Rosa ya que carecían de embarcaciones. El corsario ordenó levar anclas y moverse en dirección al puerto. Sin embargo, debido al calado de la fragata, no podía acercarse lo suficiente como para abrir fuego. A las nueve de la noche comenzaron las tareas para trasladar a la fragata los sobrevivientes de la corbeta.

En la madrugada del 24 de noviembre, Bouchard ordenó a sus hombres que se pusieran al mando de los botes. En las embarcaciones, se encontraban 200 personas, 130 armados con fusiles y 70 con lanzas. Desembarcaron a una legua del fuerte, en una caleta oculta por las alturas. La resistencia del fuerte fue muy débil, y tras una hora de combate fue enarbolada la bandera argentina en el puerto

Durante seis días los argentinos tomaron la ciudad, en los que se apropiaron del ganado, quemaron el fuerte, el cuartel de los artilleros, la residencia del gobernador y las casas de los españoles junto a sus huertas y jardines. Sólo dejaron las iglesias y viviendas de los nativos que apoyaban la causa libertadora.

 Luego de dejar California, La Argentina recorrió toda la costa occidental de Centroamérica, bloqueando el puerto de San Blas y el de Acapulco en México, y el puerto "El Realejo" en Nicaragua. Dice Pigna "la imagen del crucero La Argentina se transformó en un símbolo de terror para las fuerzas españolas y de lucha contra la tiranía para los patriotas americanos. La casi totalidad de los países de Centroamérica que se irán constituyendo, diseñarán sus banderas basándose en la celeste y blanca creada por Belgrano y exhibida con orgullo a lo alto de las naves de Bouchard."

Luego...
Las hazañas de Bouchard en mares extraños, hizo que San Martín lo reclutara para la campaña hacia el Perú, bastión del poder realista en América. Bouchard se encargaría de hostigar a las naves españolas allanando el camino a San Martín para entrar en Perú.

Vale destacar que Bouchard, a pesar de estar ligado al gobierno argentino por la patente de corso que se le había concedido,  ayudaron a la causa independentista en toda América Latina, pero terminaría sus días como dueño del ingeniero azucarero "La Buena Suerte", cedido a él por el nuevo gobierno peruano, y asesinado el 4 de enero de 1937 por uno de sus peones

Huella en la región
Bouchard dejó una huella en la región, pero que aún se debate cuál. "En los Estados Unidos es considerado un corsario, pero en las zonas aledañas a Monterey es visto como un pirata, sin más. Depende de qué lado de la historia se quiera ver". 

De barba larga, sombrero y vestimenta de pirata de película para chicos es como se lo recuerda, por lo pronto, en el Festival de la Misión de San Juan Capistrano, donde a fines de octubre de cada año se recrea su saqueo de los depósitos de la orden y la borrachera de sus marineros con sus vinos y licores. 


Bouchard dejó, de todos modos, una marca en la historia. Además de varios monolitos y placas en distintos puntos de California, en un muelle de la ciudad de Santa Bárbara flamean las banderas de los países que alguna vez ocuparon California: España, Rusia, México, Estados Unidos... y la Argentina


"Yo fui el que izó esa Bandera Argentina", dice el presidente de la Asociación de Intérpretes de la Corte de California, Carlos Cerecedo. Nacido en El Bolsón y criado en Bariloche, vive en Santa Bárbara, puerto que Bouchard amenazó con volar en pedazos en 1818 si no liberaban a tres de sus hombres.


"Una persona que respetó reglas" 
Bouchard era una persona muy dura con sus tropas, casi brutal, pero que respetó ciertas reglas: "no tocó las misiones, ni las iglesias, y cumplió con su objetivo de hostigar a los españoles en cualquier parte del mundo", dice el historiador aficionado Peter Uhrowczik, quien tuvo el apoyo del presidente de la Academia Nacional de la Historia, Miguel Angel De Marco, y del historiador naval Pablo Arguindeguy para profundizar su investigación. 

El presidente de la Asociación de Intérpretes de la Corte de California, Carlos Cerecedo, también concluyó que Bouchard no era un pirata, ni mucho menos un forajido y decidió limpiar su nombre. "Traduje todos los documentos sobre Bouchard y las bitácoras de su viaje y me presenté en la Justicia con una moción a mediados de 1997 -recuerda-. Y logré que el presidente de la Corte de Santa Barbara [por el juez Thomas R. Adams] ordenara que a partir de entonces, en el condado de Santa Bárbara a Bouchard sólo se lo puede citar como corsario, no pirata." Francés, veterano de las guerras de Napoleón, Bouchard también peleó junto con San Martín en la batalla de San Lorenzo y con Guillermo Brown contra naves y fortalezas españolas sobre las costas de Chile, Perú y Ecuador. Ya ciudadano argentino, el 9 julio de 1817, en el primer aniversario de la independencia, se lanzó como corsario llevando consigo a otros dos marinos que dejarían surco propio: José María Piris y Tomás Espora. Con ellos circunvaló el mundo, con escalas en Madagascar, Filipinas y Hawai. 


Como argentino, me siento orgulloso de que hubo un hombre que supo desafiar a las tres mejores armadas del siglo -inglesa, francesa, española- en nombre de la independencia argentina y liberando la esclavitud en el Mundo. R.J.A.


Fuentes:
1- http://es.wikipedia.org/wiki/Hipólito_Bouchard
2- "Los mitos de la historia argentina 2" de Felipe Pigna. Cap. "Hipolito Bouchard, la argentinidad al palo mayor". Ed. Planeta. 14º edición: enero de 2007.

2 comentarios :

  1. Un groso, un lider, un heroe y un olvidado por la politica corruptas de ayer y hoy de la argentina...

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    1. Un verdadero Heroe de nuestra patrìa, y mas aun por ponerse nuestra camiseta...

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