Allan Claudio Withington, un argentino veterano de dos guerras

17 de Febrero de 2013
Nota R.J.A. 
Fuente: Red Internet.

Allan Claudio Withington (Tito para los familiares y allegados), nació el 11 de noviembre de 1923 en Argentina, integró el escuadrón 625 con base en RAF Kelstern, Inglaterra. Ya adulto, dio lo suyo, para hacer nacer al Escuadrón Fénix del bando militar argentino en el conflicto del Atlantico Sur.

“Adolfo, grandes cariños desde Argentina” fueron las palabras dedicadas por Allan Claudio Withington a Hitler. Tras el volante de su avión Lancaster y sobre el final de la Segunda Guerra Mundial, fue la cabeza de una de las tantas estrategias de contraataque: al mando de su grupo lanzó un millar de tiras metálicas sobre la casa de Hitler con el fin de perturbar y despistar a los radares alemanes hasta saturarlos.

Cuarenta años después, Withington terminó utilizando esa misma estrategia enseñada por el bando de los aliados en contra de quien alguna vez fue su maestro, esta vez para despistar radares del enemigo inglés, en la guerra que se desenvolvió en las Islas Malvinas. El mensaje de Tito era otro: “En el campo se acostumbra a querer agarrar al toro por las bolas. Galtieri quiso agarrarlo todo y el toro se lo llevó puesto…”

Son unos pocos los sobrevivientes de la segunda guerra mundial, son muchos menos los que después de la guerra decidieron aterrizar y luchar por el suelo nacional en contra de aquellos que alguna vez fueron del propio equipo. Allan Claudio Withington (Tito para los familiares y allegados), nació el 11 de noviembre de 1923 e integró el escuadrón 625 con base en RAF Kelstern, Inglaterra. Ya adulto dio lo suyo para hacer nacer al Escuadrón Fénix perteneciente al bando militar argentino.

Allan Withington participó alternadamente para un bando y para el otro. Del lado inglés, su pasión por el aire lo motivó a ofrecerse como voluntario. Del lado argentino, defendió a su patria. Todavía no había cumplido 20 años de edad cuando se plantó frente a su familia con la idea que lo obsesionaba: volar. “Yo tengo que ir allá a pelear para los ingleses”, dijo en su casa antes de subirse a un barco carguero que zarpó desde Buenos Aires con carne y cereales destinados a saciar a una Gran Bretaña en guerra. Una verdadera pena que Hitler se haya volado la cabeza (o así cuenta la historia) sin saber del mensaje que este cordobés descendiente de ingleses tenía para darle.

 
Por iniciativa propia se dirigió a la embajada inglesa para enrolarse en el bando aliado. Como Tito, unos 3.000 argentinos no quisieron quedarse afuera de la historia y se ofrecieron como voluntarios en la Segunda Guerra Mundial. “En el barco se empezaba a sentir todo. Es más, como nadie sabia qué se iba a encontrar una vez estando en la guerra, alguien gritó “¡¡Submarino, submarino..!!”. Imaginate, todos nos asustamos hasta las patas. Pero resultó ser una ballena…”.

En el mismo barco conoció a Harold Hyland, otro argentino afiliado a la odisea de cruzar el océano para frenar a Hitler. Pero Harold tuvo menos suerte que Allan. A él le tocó llorar a Peter, el hermano que no volvió de la guerra. Allan terminó sumando a la hermana de Harold, Sheila, a su familia mujer a quien convirtió en la señora de Withington. Ellos fueron integrantes del Escuadrón Anglo Argentino 164 "Firmes Volamos", creado en 1942.


Allan se alistó en la Royal Air Force (RAF) de Londres y se entrenó con las fuerzas norteamericanas, donde recibió el adiestramiento necesario para manejar, controlar y manipular la tecnología aérea. “De paso recorrí todo el mundo. Así conoció Europa, el norte de África, Asia… Recorrí, no por placer, sino para buscar prisioneros. Supongo que no es lo mismo”. Durante la guerra cumplió la función de camuflar el escuadrón de aviones que seguía la cola de su avión. Al mando de su grupo, Tito era el encargado de soltar miles de papelitos metálicos que funcionaban como anzuelo y despiste. Estos papelitos eran captados por los radares alemanes que perdían toda precisión y exactitud al tomar las señales como si fueran las posiciones de los aviones atacantes.

Debido a que Withington nunca quiso aceptar la ciudadanía inglesa, una vez finalizada la guerra volvió a Argentina con el fin de mantener su trabajo como piloto. Así fue como de vuelta en el país trabajó en empresas nacionales como Aerolíneas Argentinas y Austral. Además de ser piloto de vuelo, Tito colaboró con las Fuerzas Aéreas Argentinas (FAA) donde participó como instructor de vuelo de viajes comerciales y de simulacros de emergencia.


Allan nunca fue un hombre que se fuera a quedar quieto. En 1978 decidió jubilarse para poder trabajar en el Banco de Italia, donde tuvo su primer contacto con los aviones que completaron esa pasión que fue incubando a través de los años. Gracias a ese trabajo, conoció a un pájaro del aire con plumas de metal, superior a cualquier otro que hubiese visto: los aviones Lear Jet, de increíble velocidad y tecnología. “Pasó a ser piloto de lujo, chofer de lujo. Trasladaba presidentes entre países y de paso entrenaba a otros pilotos que iban a trabajar con los Fortabat…”.

Pero en 1982, historia conocida: agresión Británica de por medio, Tito no pudo aplacar aquella iniciativa que en 1942 lo llevó a participar voluntariamente en la guerra. Así, vio nacer al Escuadrón Fénix como el ave que resurge de sus cenizas, el cual tuvo su Bautismo de fuego en el conflicto del Atlántico Sur durante la guerra de Malvinas. Tito fue uno de los tantos chicos que de trabajar medio tiempo como ninjas y defensores del universo se ofrecieron como voluntarios para combatir en la Segunda Guerra Mundial a favor de los aliados. Uno de los tantos que de ser jefes de familia, abogados, ingenieros, maridos, padres y esposos, cambiaron el proceso de ilusiones, aspecto, habilidades, ideas políticas, amores y pasiones para ser hombres que arriesgaron a dejar la fantasía de soldaditos de plomo para encarnarlos en sangre propia.

 Fue integrante del primer grupo de treinta aeronaves, pilotos y mecánicos aeronáuticos que se despacharon al Sur del País cubriendo las diferentes movilizaciones y despliegues implementados por la Fuerza Aérea. Al igual que en 1942, en esta ocasión tampoco dudó al momento de luchar en Malvinas. La ironía fue que, esta vez, el enemigo era aquel bando inglés al que alguna vez defendió. “No, bombas no tiró nunca. Vio morir a un compañero y prefirió ser la punta de su escuadra con el objetivo de despistar radares alemanes para lograr camuflar el ataque de los aviones. Lo mismo que había hecho en la segunda guerra…”, comentó Daniel Withington, uno de los 7 hijos de Tito. “Pero así como se les sumó sin chistar en el 43, en el 82 fue del bando de “el que no salta es un inglés”. En la Guerra de Malvinas se subió a un avión. Peleó con y en contra de Inglaterra. Voló un Learjet del por entonces Banco de Italia y podría haber argumentado algo para no ir pero donde iba el avión iba mi papá. Imaginate, si se fue a la guerra a los 18, a los 60 y pico no iba a ser menos. Le dieron un uniforme y no lo vimos por una semana.”

 Una vez iniciada la guerra en Malvinas, Allan se acercó a quien era su jefe en el Banco de Italia para pedir prestados los aviones con el fin de ser usados a favor del país argentino, debido a la amplitud del alcance de los radares. Con 59 años, se embarcaba al encuentro de lo que sería una guerra muy diferente a la jugada años atrás en suelo Europeo. “Los militares son unos pelotudos. No podíamos ganar, pero no podíamos dejar que mueran todos tan impunemente.”, dice Allan.

 La Fuerza Aérea Argentina, ante la necesidad de aumentar los volúmenes de carga y pasajeros a ser transportados a las Islas Malvinas, movilizó parcialmente medios aero-comerciales pertenecientes a Aerolíneas Argentinas y Austral. El otro componente fue compuesto por los miles de soldados que fueron enviados al suelo frío del sur para defender un país que participó en una guerra nacida de las falencias intestinas de un gobierno dictatorial en decadencia. Withington había conseguido uno de los tantos aviones civiles que simulaban aeronaves de combate en los radares de la Fuerza de Tareas Británica y que motivaban continuas alarmas e incursiones de parte de las Patrullas Aéreas de Combate (PAC). Muchas de las salidas de esta aeronave dentro del Escuadrón Fénix encubrieron exitosas misiones de combate que ocasionaron notorias pérdidas a las fuerzas expedicionarias inglesas en el marco de la Guerra de Malvinas.



 “Las aeronaves que fueron usadas contaban con múltiples ventajas: velocidad, excelente nivel de vuelo y mimetización ante la imposibilidad de ser discriminadas por los radares del enemigo… Pero él sabia la las pocas chances que había de ganarle a los ingleses. Allan había volado esos aviones y nos decía que íbamos a perder la guerra. Por eso lo tildamos de loco. Pero tenia razón, ese sistema bélico era insuperable”, comenta Susana, actual esposa de Daniel Withington.

 En el sur del país, Tito realizó tareas de retransmisión en vuelo, exploración y reconocimiento, búsqueda y salvamento, diversión (para confundir al enemigo y mantenerlo en alerta permanente) y guiado de escuadrillas de combate hasta las proximidades del objetivo. Pero la gran distancia desde el continente a las Malvinas imponía limitaciones para la operación de los aviones, por ello se seleccionaban las pistas próximas al archipiélago, estableciéndose las bases en Trelew, Comodoro. Rivadavia, San Julián, Santa Cruz, Río Gallegos y Río Grande. En la base ubicada en Río Gallegos, Allan dedicó sus actividades a practicar lo que el bando enemigo le había enseñado.

 Entre las tantas picardías que se podrían argumentar contra las fuerzas argentinas, Tito recuerda el hecho de que las aeronaves no se encontraban artilladas, de modo que las mismas se enfrentaban al enemigo sin la posibilidad de dar respuesta bélica alguna. Por lo tanto, la única alternativa con la que contaban los pilotos de vuelo constaba en quedar librados a su buena suerte y a las maniobras evasivas que pudieran realizar para evitar impactos mortales de la agresión de aviones SeaHarrier enemigos, misiles lanzados desde tierra o de las posiciones navales. Igual desventaja y pérdida de chances tenía lugar en caso de enfrentamiento y ello era así por el hecho de que estas aeronaves no contaban en ningún caso con la posibilidad de eyección o del lanzamiento en paracaídas de sus tripulantes.




Fue en el cielo donde encontró la fascinación de su vida pero fue ese mismo cielo bajo guerra el que le quitó la vida de uno de sus amigos. “No quise subir más. No quería saber más nada. Pero uno de los militares con mayor rango que el mío me puso un chumbo en la cabeza y me dijo: “o subís o te bajo yo”… Y yo no podía dejar a una familia con siete hijos”.

 Las ironías de la vida hicieron que veinte años después de la finalización de la guerra contra Gran Bretaña, Tito fuese condecorado por la Corona Inglesa por su voluntariosa participación en la segunda guerra mundial. Una emotiva ceremonia en la St. Clement Danes Church y otra en la residencia del embajador argentino sirvieron para rendir homenaje a los 754 voluntarios argentinos que se alistaron en las fuerzas aliadas durante la Segunda Guerra Mundial, de los cuales once asistieron al acto. Allí, la misma Reina hizo entrega de medallas y se presentó el libro “Alas de trueno”, de los autores bahienses Claudio Meunier y Oscar Rimondi y del pintor aeronáutico Carlos García.


 Hoy en día es difícil encontrar que alguien describa su pasaje por una guerra. Y Tito no es la excepción. Habiendo vivido dos guerras sufre las consecuencias del Alzheimer, enfermedad progresiva que le ataca el cerebro y genera como consecuencias limitaciones de la memoria, el razonamiento y el comportamiento. Desde el sillón no da más detalle que lo superficial de la guerra. El resto se lo guarda. Se dedica a coleccionar pingüinos y a sumergirse en una docena de pinturas que emulan los aviones y máquinas que disfrutó manejar en sus días de actividad como soldado. Quedan pocos de estos verdaderos pioneros de la aviación para quienes volar representó alguna vez la aventura.

 Fuente Chocolate y Canela: Allan Claudio Withington

 Recuerdo que cuando abrí el tópico sobre los ases argentino, hubo quien dijo que de argentino no tenían nada por defender los cielos de Gran Bretaña, creo que este es un verdadero ejemplo de cuando alguien hace algo con convicción no implica perder su amor a su patria.

Enlace:

 

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Héroes Argentinos en la Segunda Guerra Mundial (RAF-RN) VIDEO

Argentina 07 de Octubre de 2012 
Lo que no me enseñaron en la Escuela. 

A partir de este día iniciamos una columna donde contaremos historias de argentinos que aun no se animan a enseñar en nuestras aulas escolare, aquellos estando fuera de su país natal aportaron conocimientos, hazañas y logros para la humanidad, dejando en cada punto del mundo una muestra de los que es el criollo argentino...




El columnista encargado de los enlaces en la red, es el “bomberojubilado” (Raúl J. Azor), un bombero de la policía, hoy retirado, quien le apasiona la historia de los argentinos en el mundo, quien inicia con esta nota una nueva columna “LO QUE NO ME ENSEÑARON EN LA ESCUELA”.
 



Una crónica de héroes olvidados y desconocidos


Les voy a contar una historia de héroes anónimos y estoy seguro que habrá un antes y un después de leerla. "Ellos" orillan los 86 años de edad promedio. Son argentinos derrochando códigos y valores que hoy lamentablemente, están desapareciendo en nuestra sociedad. Eran jóvenes que en 1939, viajaron 14.000 kilómetros hacia Europa para combatir los regímenes nacionalsocialistas de Adolf Hitler y de Benito Mussolini y lo hicieron sin que nadie los obligaran y en calidad de voluntarios.

Estos argentinos, al comenzar la segunda guerra mundial, eran gente vinculada al campo y lo único que habían aprendido a manejar, eran las riendas de los caballos, guiar el ganado y llevar las actividades agrícolas. Un día la realidad de la guerra les llegó a sus casas a través de la radio y se enteraron que Europa estaba envuelta en llamas y desolada. Pensando que si Hitler ganaba esa guerra en el continente europeo, su siguiente pasos sería América y consiguientemente Argentina, estos jóvenes de poco más de 18 años colgaron el recado del campo, armaron una pequeña valija y partieron hacia el puerto de Buenos Aires, para viajar a un continente desconocido.

Pagaron de su bolsillo el pasaje y se embarcaron en calidad de turistas hacia Gran Bretaña, ultimo bastión libre de la Europa occidental. Muchos de ellos conocieron ahí el océano y también a los submarinos alemanes que acechaban los mares y algunos de nuestros héroes criollos quedaron para siempre olvidados en las profundidades de los mares.

Hacia 1940 llegaron los primeros contingentes de argentinos a las islas británicas y con el arribo, la sucesión de problemas, debido a la barrera del idioma y a la escasez de alimentos. Se alistaron en la aviación e inmediatamente fueron enviados a Canadá, para recibir entrenamiento en un territorio lejano a la guerra. En tan solo 8 meses estos hombres de campo pasaron de jinetear un caballo a volar la novedad aeronáutica de las fuerzas aéreas británica (RAF), canadiense, australiana, sudafricana y la Francia libre. Eran los cazas Hurricanes y Spitfires.

Increíblemente algunos de estos argentinos se destacaron en todos los frentes de batallas, transformándose en feroces pilotos de combate que alcanzaron con facilidad la categoría de "Ases", al derribar aeronaves enemigas y volverse leyendas entre sus pares. Otros, se distinguieron como pilotos de bombarderos efectuando varias misiones sobre Alemania. 


Una lista de honor


Es tan frondosa la lista que sólo voy a citarles algunos nombres como: Ricardo Moreno, nacido en San Carlos de Bariloche y sobrino del famoso naturalista el perito Pascasio Moreno, era propietario de un pequeño avión llamado "Sea Bee" y solía pasar algunas temporadas en Bahía Blanca, donde tenía muchos amigos. Su corazón un día le dictó ir a Europa, a pelear por una libertad ajena. Actualmente vive en Canadá. 

Federico Bradbury

Federico Bradbury, nacido en Lomas de Zamora, trabajó durante años acá en la ciudad para el ferrocarril. Murió en la guerra tripulando un bombardero Stirling en 1944. Era ingeniero en el departamento de obras del Ferrocarril del Sud, con asiento en la ciudad y tenía a su cargo el tendido de rieles hasta Zapala.


Alejandro Francisco Watt, nació en la ciudad de Córdoba. Los Watt eran cuatro hermanos y todos fueron pilotos de la guerra. Dos de ellos murieron en combate.


El capitán Juan Conran, también nacido en Bahía Blanca, fue el primer argentino en bombardear Berlín durante 1941. Lo derribaron, se salvó y fue prisionero de guerra hasta el fin de la contienda.

El capitán Stuart Haslam, piloto de Spitfires, nació en Bahía Blanca y vivió aquí hasta que comenzó la segunda guerra mundial. Nunca retornó a nuestra ciudad y luego de la guerra se asentó en Hurlingham.

El capitán Robert James Hill de destacada actuación en la RAF, también era oriundo de Bahía Blanca. Al retorno de la guerra algunos de ellos, con una enorme experiencia de vuelo fueron convocados para el incipiente nacimiento de Aerolíneas Argentinas.

Mauricio Lett
Mauricio Lett era hijo de Carlitos Lett, el famoso jugador de fútbol que introdujo la "gambeta". 

Mauricio no conocía Europa y su única visión cotidiana era la Sierra de la Ventana y la estancia en donde había nacido: "Las Torres", cercana a la localidad de Pigüé. Desapareció con su caza Spitfire, sobre el Mar del Norte en 1945. Tenía poco más de 20 años. Su historia es casi desconocida para todos, excepto para unos pocos que aún viven en el lugar que lo vio nacer. 

Reynaldo Daintree, nació en Adrogué. Pero su madre era oriunda de Pigüé. Fue piloto de bombarderos pesados en la India. Ya en nuestro país, se convirtió en piloto presidencial de Arturo Frondizi y en la aviación comercial batió récords de velocidad, distancia y horas voladas, acumuló 33.000, llegando a ser incluso el jefe de línea internacional Aerolíneas Argentinas, piloteó desde los Comet hasta los Jumbo 747. Aún hoy visita continuamente nuestra ciudad pues aquí tiene amigos.


Ken Charney

El coronel Ken Charney, nacido en Quilmes, vivió toda su juventud en Bahía Blanca. Está considerado como un as de la segunda guerra mundial, con 14 aviones enemigos derribados.


Carlos y Jorge Richards, que vivían en la calle Luiggi de Bahía Blanca y volaron por muchos años los aviones comerciales de nuestra bandera, hasta que llegaron al país las primeras versiones de los Boeing 737.

Imposible olvidarme de Bernardo Noel De Larminat, otro as de la aviación durante la segunda guerra mundial, hoy alterna sus días viviendo en su campo de Jacinto Arauz (La Pampa) y su casa de Bahía Blanca.

El día que la guerra llegó a su fin


Carlos Alberto SANTOSTEFANO
Al finalizar el conflicto en Europa, 670 aviadores voluntarios argentinos, fueron no sólo protagonistas, sino también espectadores de lujo en la celebración de la victoria. 30 de ellos fueron condecorados con las máximas distinciones que otorgaron las fuerzas aéreas aliadas, llamada DFC o Cruz de Vuelo Distinguido. En muchos casos, algunos de estos pilotos consiguieron dos y hasta tres de ellas, siendo condecorados por Francia, Bélgica, Holanda, Gran Bretaña, Estados Unidos, India o Canadá, aunque la lista de países es interminable.

Terminada la guerra, se les dio la baja como pilotos y volvieron al país. Muchos retornaron al campo a ensillar los caballos y a salir a trabajar como si nada hubiera ocurrido. En otros casos no hubo retorno, 130 de estos chacareros argentinos quedaron diseminados en tumbas a lo largo de toda Europa, como mojones de los feroces combates aéreos en los que perdieron sus vidas.

Escuadrón 164 argentinos en la RAF “Firme Volamos” de 1942



VIDEO FUIMOS HEROES 
 -TN Todo Noticias-


No hubo un retorno triunfal
En nuestro país algo había cambiado. El presidente Perón había dado un abierto apoyo a jerarcas nazis, algunos de los cuales eran buscados en Europa por sus crímenes de guerra. El gobierno cobijó a muchos de ellos y sobre todo a los científicos alemanes, a quienes hizo ingresar en el famoso proyecto IAPI. Para los héroes victoriosos y condecorados que retornaron de la guerra, no hubo absolutamente nada, por eso se llamaron a un silencio absoluto, que duraría más de 60 años.

RAF 164 Argentine British Squadron

 Las Malvinas y la RAF

 Pero aún hay más acerca de ellos, durante el conflicto del atlántico sur, en 1982 varios de estos argentinos que volaban en su ultimo año como pilotos comerciales, con Aerolíneas Argentinas, Austral y en empresas privadas, se ofrecieron ante el gobierno argentino y a la Fuerza Aérea, como voluntarios para luchar contra Gran Bretaña, que incluía la RAF su ex fuerza aérea. Dos de estos pilotos de segunda guerra mundial y ahora pilotos del escuadrón “Fénix”, recibieron distinciones por su participación durante la campaña de Malvinas, siendo un caso excepcional de voluntarios en conflictos bélicos.
 

Otros enlaces de nuestro blog:
https://bomberossanrafael.blogspot.com.ar/2013/02/allan-claudio-withington-un-argentino.html

https://bomberossanrafael.blogspot.com.ar/2012/11/maureen-dunlop-una-piloto-argentina-que.

https://bomberossanrafael.blogspot.com.ar/2013/02/2da-parte-los-ases-argentinos-de-la.html

 
Enlaces:
http://www.lasegundaguerra.com/viewtopic.php?t=2332

http://www.elliberal.com.ar/noticia/4369/historias-combatientes-argentinos-ii-guerra-mundial

http://www.chismesmundo.com/heroes-argentinos-en-la-segunda-guerra-mundial/


 

TAL VEZ TE INTERESE:
http://www.lagaceta.com.ar/nota/589837/la-gaceta-literaria/tras-huellas-nazismo-sudamerica.html

http://www.lasegundaguerra.com/viewtopic.php?t=3484

http://www.infobae.com/2015/11/12/1769273-la-historia-los-5-mil-argentinos-que-pelearon-la-segunda-guerra-mundial/

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2da parte: Los Ases Argentinos de la Primera Guerra Mundial (VIDEOS)

3 de Febrero de 2013
Nota R.J.A.

Hubo cuatro ases de la aviación nacidos en Argentina que pelearon en la primer guerra mundial. En estos días en los que se habla mucho de esa rivalidad Argentina-Inglaterra es interesante ver cómo en esos años estos cuatro descendientes de británicos volvieron al viejo continente para pelear la guerra en Europa aun habiendo nacido Argentinos.




Eran jovenes, de entre 17 y 18 años, como el capitán Alexander Beck, nacido en nuestro país el 3 de noviembre de 1899 decidió enlistarse para la Royal Flying Corps, lo que fue la génesis de la Royal Air Force, apenas graduado y no tenía aun 18 años "legales" como para ir a combate.

En Junio de 1917 ya estaba piloteando y en su 13° misión los padres avisaron de su verdadera edad, lo sacaron del frente hasta marzo de 1918 donde logró su primera victoria con un avión como el de la foto que adorna el post, un S.E.5a derribando un Fokker D.VII alemán. De Agosto a Noviembre de 1918 logró 11 derribos, 3 compartidos, transformándose en as del aire (para los estándares de la época).




Thomas Colvill-Jones fue otro capitán argentino, también partició de 11 derribos pero fue abatido sobre Limburg en 1918, Thomas Traill otro nacido en 1899 en Argentina logró 8 derribos, y Bertram Hutchinson Smyth también 8 derribos, los últimos tres en un Bristol F.2 como artilleros.




Durante la primera Guerra Mundial, hubo un grupo de hombres nacidos en la argentina que pelearon bajo distintas banderas, mucho de ellos lo hicieron como pilotos de combates, algunos de ellos llegaron a ostentar el título de As de la aviación, al obtener cinco o más victoria, la idea de este informe es recopilar información de ellos, ya que también son parte de nuestra historia.

VIDEOS:



Estos videos muestran la valentía de los primeros pilotos de guerra, donde sin asistencia y con poca experiencia, sacrificaban sus vidas por una sola ideología.  

No todos combatieron del lado inglés, también estuvieron del lado italiano como Eduardo Oliveros y del lado frances Vicente Almandos Almonacid.

Vicente Almandos Almonacid: nació en Buenos Aires el 1 de Noviembre de 1897. Murio en Limburg, sus restos se encuentran en el cementerio de Berlin, Brandenburg. Piloteando un Bristol Fighter, sumo un total de 11 victorias durante el conflicto.

Entró de soldado aviador y fue incorporado a una escuadrilla que operaba en el campo atrincherado de París. Sabia decir: ¡Poco peligro, che! Estar de guardia constantemente para impedir que los Taubes volasen sobre París, y entonces empezamos a hacer vuelos de noche sobre la gran urbe. ¡Muy emocionante, che, y no exento de peligros! Pero así y todo no era esto lo que yo buscaba. Pedí que me enviasen al frente de batalla y conseguí que me agregasen a la 27 escuadrilla a la que ahora pertenezco. Nuestra misión tiene por objeto, dada nuestra proximidad de la frontera alemana, volar sobre territorio enemigo para bombardear estaciones y fábricas de municiones.-

La vida de Almonacid es para una película, hizo de todo, bombardeó fábricas de gas venenoso, volvió y creó la Aeroposta Argentina, aun teniendo asegurada su vida en Francia, hasta terminar con su nombre inscripto en el Arco del Triunfo y decidió volverse para promover la aviación local. En 1940 siendo cónsul argentino en Boulogne-Sur-Mer, se las ingenió para proteger como sea la casa de del Gral. José de San Martín, negociando con los nazis para evitar problemas.

En agosto de 1914, Almonacid se enrola en la Legión Extranjera como soldado de 2a. clase. Dos meses más tarde, se incorpora a la aviación. En 1915 es destacado a una escuadrilla de combate, donde luego asciende a cabo por su victoria ante varios monoplanos ” Taube” alemanes. Su coraje bajo el fuego le gana el grado de sargento. Sus características personales eran la sencillez, pues actuaba sin orgullo, sin “vedetismo”, pero también la disconformidad con lo rutinario. Realiza vuelos nocturnos, hazañas que le valieron cuatro días de arresto.

En 1916 organiza una escuadrilla que se hará célebre por sus hazañas y que estará equipada con aviones Farman, Breguet “Torpedo” y Sopwith “Camel”. Inventa un mecanismo lanza-bombas para aviones que será adoptado por las naciones aliadas. Al terminar la guerra posee el grado de capitán, con las más altas condecoraciones francesas, entre las cuales la “Medaille Militaire” y “Croix de Guerre” Insignia de la Légion d’Honneur, Insignia de la Ligue Aéronautique francesa.

En 1919 regresa a Argentina como miembro de una misión aeronáutica francesa y aunque una ley propone su incorporación al ejército argentino con el grado de capitán, por inexplicable razón, no se cumple. En 1920 se dispone cruzar la Cordillera de Los Andes, de noche a través de su punto más elevado. Sus amigos gestionan la adquisición de un caza Spad XIII, con motor de 220 hp. La fábrica, al saber que Almonacid sería el destinatario lo envía sin cargo, agregando que “los aviones franceses no se venden para el capitán Almonacid, se le regalan”. El 20 de marzo de 1920 parte de El Plumerillo a las 19:00 hrs y completa este primer cruce nocturno de la Cordillera.

Al organizarse la Aeroposta Argentina, Almonacid es nombrado director gerente, transformándose así en uno de los precursores de la aviación comercial en la Argentina. Alma inquieta, en 1925 inventa nuevos sistemas de navegación nocturna para aviones, armamentos y guías para bombarderos que son adoptados por la aviación militar francesa.

Al estallar la guerra del Chaco, ofrece sus servicios como piloto al Paraguay. En Paraguay es designado Mayo (H.C) y Director General de Aeronáutica, órgano hasta entonces inexistente. Publica un manual de aviación para operaciones en el Chaco, organiza el 1a.Escuadrilla de Caza y el 1a. Escuadrilla de Reconocimiento y Bombardeo con los Wibault 73 C.1 y Potez XXC existentes.

Almonacid promueve la adquisición de nuevos aviones de combate Curtiss-Wright CW 14R, los mismos que utilizaba Bolivia. Se estudia la adquisición de 12 unidades, en momentos que el embargo declarado contra el Paraguay por la Liga de Naciones, temporalmente es rescindido. La orden ya estaba por ser cursada, cuando alguien que no formaba parte de la aviación militar, alguien quien a pesar de un prestigioso historial propio, resiente sordamente la presencia de este “gringo” en las filas paraguayas. Esta persona logra que la orden por los aviones Curtiss quede en suspenso. En su lugar tramita una orden por un número más reducidos de aviones de caza Fiat CR.20 bis, que prueban ser no sólo peligrosos, sino totalmente inferiores a los “Osprey” recomendados

Ofendido en su honor y sintiéndose desautorizado, Almonacid presenta su renuncia y a principios de abril de 1933 regresa a su patria. Una vez alli, publica un libro de poesías llamado ” Estrofas”. En 1938, es designado cónsul argentino en Boulougne-Sur-Mer, cuyas oficinas defiende de tropas alemanas que intentaron profanarlas.

Fallece en la pobreza en Buenos Aires el 16 de diciembre de 1953.

Enlace de otra nota:
http://historiasdelaviacion.blogspot.com.ar/2010/07/vicente-almandos-almonacid-1882-1953-el.html
http://earlyaviators.com/ealmona2.htm
http://tangomias.crearblog.com/2009/06/04/el-condor-del-sur-vicente-almandos-almonacid/ 



Eduardo Oliveros: piloto que integro la Regia Aeronautica, nació en Tandil, provincia de Buenos Aires, el 2 de noviembre de 1896, hijo de Giovanni y Margarita Olivero, inmigrantes italianos y murió el 19 de marzo de 1966.
En 1912, a los 16 a años, Eduardo empaca sus valijas y se dirige a Buenos aires fascinado por la idea de volar. Por tren procede a Villa Lugano, donde Pablo Castaibert ha instalado su Campo de aviación. Castaibert rechaza a Eduardo aduciendo que es muy joven, Pero traba amistad con el aviador italiano Lorenzo Eusebione, Marcel Paillet, el aviador francés que pronto se transformaría en instructor de la Escuela de Aviación Militar de El Palomar.

Eusebione convence a Castaibert que utilice a Olivero como el pibe de los mandados. Con el correr del tiempo, Castaibert instruye a Eduardo abordo de uno de los monoplanos de ala baja (motor Gnome Omega de 50 HP) que llevan su nombre. Olivero obtiene su brevete de aviador el 18 de Junio de 1914, antes de cumplir los 18 años. En 1915, ocultándose de la autoridad de su padre, viajó a Italia para combatir en la Primera Guerra Mundial, como hicieron más de 40.000 italianos y descendientes de italianos que vivían en la Argentina. Al presentarse, se le ofrece la posibilidad de obtener el grado de subteniente, si adopta la nacionalidad italiana. Olivero se resiste a renunciar su nacionalidad argentina y prefiere alistarse como soldado raso.

El 26 de Agosto llega a Turín, capital de la región del Piamionte donde se encuentra el Comando del Batallón de aviación Allí debe aprobar exámenes para obtener su brevete de piloto militar. Asignado al aeródromo de San Giusto, Olivero reencuentra un amigo: Carlos Friiggieri, aviador santafecino que había recorrido esa provincia a vuelo y que también se había alistado como voluntario en la aviación militar italiana. Olivero realiza su entrenamiento abordo de monoplanos Bleriot , similares al Castaibert en el cual realizo sus primeros vuelos en la Argentina, Olivero aprueba el examen de piloto militar fácilmente y es otorgado el brevet militar No.1452 por decreto del 5 de Febrero de 1916.

De allí Olivero es destacado a un aeródromo en Lombardia El 8 de Febrero, es ascendido a cabo y recibe órdenes de incorporarse la 2a. Squadriglia de Caza en Cascina Farello. El 22 de Mayo es ascendido a Sargento. Luego de numerosos vuelos de combate, el 13 de Noviembre de 1916 obtiene su primera victoria, derribando un avión austriaco.

El 4 de Febrero de 1917 se incorpora la 76a Squadriglia en Santa Maria La Longa. En combate contra varios aviones enemigos, el 1ro. de Marzo, su avión es averiado, aunque logra aterrizar en Sal Lorenzo di Mossa, sufre la fractura de una pierna.

El 5 de Agosto es ascendido a teniente. El 7 de Agosto de 1917 Olivero es ascendido a capitán. El 2 de Febrero de 1918 realiza una misión de reconocimiento sobre Lubiana, realizando el vuelo más extenso efectuado hasta entonces. Al producirse el armisticio, Olivero ha efectuado 553 misiones de combate en 850 días (17 de Abril de 1916 al 4 de Noviembre de 1918) Olivero ha batido el record de permanencia en el frente, negándose reiteradamente a hacer uso de las licencias, que regularmente se le otorgaban. La foja de servicios de Olivero revela que de estos 553 servicios, 156 han sido de caza, 262 en patrullas de combate, 61 de escolta para aviones de reconocimiento y bombardeo, 11 misiones de reconocimiento estratégico, 14 misiones de ataque al suelo contra masas de infantería austriaca, y un servicio en el que derriba a un globo de observación tipo Draken. Olivero ha participado en 25 combates aéreos, en los que derribo 9 aviones enemigos.


Oliveros Eduardo, fué un héroe de guerra italiano, fue el primero en unir Buenos Aires y Nueva York en vuelo.

Oliveros ha participado en 25 combates aéreos, teniendo confirmado el derribo de nueve aparatos enemigos. Condecoraciones: Italia Medalla de Plata: por servicios prestados en el Bajo Isonzo y durante la Ofensiva en el Trentino, en Mayo de 1918. Medalla de Plata: Por el combate que sostuvo en Assling , contra siete cazas albatross alemanes, mientras escoltaba a un aparato de reconocimiento Pomilio. Medalla de Plata: Por el derribo de un avión enemigo en Noviembre de 1918 sobre el Piave, el otro derribo sobre Socoleto en Junio de 1918, y misiones de escolta sobre el frente del Piave.

Avión de caza Spad VII del tipo utilizado por Eduardo A. Olivero. Uno de los cazas Spad VII vutilizados por Olivero en ha sido preservado en el Museo Barraca, en Italia.-


Medallas obtenidas por el Capitán Eduardo A. Olivero 1917-1918

Italia
Medalla de Plata: por servicios prestados en el Bajo Isonzo y durante la Ofensiva en el Trentino,en Mayo de 1918.

Medalla de Plata: Por el combate que sostuvo en Assling, contra siete cazas Albatross alemanes, mientras escoltaba a un aparato de reconocimiento Pomilio.

Medalla de Plata: Por el derribo de un avión enemigo en Noviembre de 1918 sobre el Piave, el otro derribo sobre Socoleto en Junio de 1918, y misiones de escolta sobre el frente del Piave.

Medalla de Bronce: por misiones de ataque al suelo contra masas de infantería eenmiga durante la ofensiva del 15 de Junio de 1918.

Medalla de Bronce: por el bizarro comportamiento deplegado en el frente del Piave, donde realizó numerosas misiones de ataque al suelo y se batió contra varios aviones enemigos.

Cruz de Guerra Italiana: Por combate sostenido en Noviembre de 1918 sobre un aeródromo austriaco, en Pordenone.

Medaglia Militare Italiana: Fundida con el bronce de cañnes Skoda capturados en el frente por su destacado comportamiento durante la guerra.

Medaglia italiana per il Volontario di guerra: por su decidida intervención en defensa de una bandera que no era la suya.

Medaglia italiana di Unità: por sus méritos en el Frente.

Francia
Croix de guerre avec Palmes (Cruz de Guerra con Palmas) por su brillante comportamiento a través de sus 850 días de servicio.

Serbia
Gran Crúz de Oro de Karageorgevich-Por la misión de Reconocimiento realizada sobre Lubiana.

A su vuelta a la Argentina, fue recibido como un héroe en Buenos Aires y en su ciudad natal, Tandil. Allí batió el récord mundial de altura, superando los 8.000 m, lo que provocó su desvanecimiento y la caída de su aeroplano desde esa altura, salvando su vida. Intentó batir récords y exigir al máximo los precarios aeroplanos y por eso sufrió varios accidentes. En uno se vio envuelto en llamas, lo cual desfiguró su rostro. En otro perdió un ojo al chocar con un carro de verdulero, mientras probaba otro novedoso aparato, un auto de carrera abierto.

En 1926, junto a Bernardo Duggan y Emilio Campanelli, unió en vuelo Buenos Aires y Nueva York, en 37 etapas y a lo largo de 81 días.

Notas Bennetucci, Enzo y Dominguez, Jorge, Un Eroe di due mondi: Vita e realizzazioni di Eduardo A. Olivero Editoriale Dux, San Francisco, California, 1962) pag.19-37 Rauch, Georg v, "Argentinien Flieger während des ersten Weltkrieges"-




Enlace 1ra Parte 
http://bomberossanrafael.blogspot.com.ar/2012/10/heroes-argentinos-en-la-segunda-guerra_140.html
https://bomberossanrafael.blogspot.com.ar/2012/11/maureen-dunlop-una-piloto-argentina-que.html
https://bomberossanrafael.blogspot.com.ar/2013/02/allan-claudio-withington-un-argentino.html

Enlaces;
http://fdra.blogspot.com.ar/2011/01/biografias-eduardo-olivero.html
http://www.todotango.com/spanish/biblioteca/cronicas/leyendas_aviacion.asp 
https://www.fabio.com.ar/4912

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